Los poetas Fernando Sabido Sánchez, Mariano Rivera Cross, Carlos Guerrero, Domingo Faílde y Dolors Alberola en Jerez de La Frontera (Cádiz), Primavera 2013

domingo, 21 de agosto de 2016

ISABEL SALAS [2.176]


Isabel Salas

1967, Málaga, España
Dos hijas de 19 y 11 años
Dos libros: EL CANARIO Y LA MÁQUINA DE COSER, 2015 y NAVAJA DE LLAVERO, 2016.

Biografía:

Isabel Salas, Málaga 1967: "He pasado la mitad de mi vida en España y la otra en Brasil, donde me vine a vivir en 1993.

Me casé dos veces y he tenido dos hijas, una de cada marido. He trabajado vendiendo muebles, dando clases de español para brasileños, en granja de avestruces y en otras muchas cosas.

Experiencias que me han enriquecido como persona y a las que debo mi visión actual de la vida.

Siempre he escrito y espero poder seguir haciéndolo, lo único que ha cambiado es que hace unos meses decidí mostrarle al mundo mi trabajo y antes sólo mi círculo más íntimo sabía que lo hacía".




1.MI CUERPO CANTA

Mi orgasmo
es un poema de rimas
arrimadas.

Un recital
de estrofas derramadas,
nacido
en el alma mortal
de cada uno de mis órganos vitales.

Canto
 que saluda al mundo,
sin vergüenza ni pena,
inmaculado rayo
de luna llena
bañado en aguas genitales.

 Desvarío letal.
Música, sonrisas, miradas que se buscan
en una unión total
de pensamiento, palabra y obra
como los pecados
preferidos de Dios.

Descontrol y locura
y muchas veces manso llanto.
Risa, desespero,dulzura
y canto.

Exaltación de todos los sentidos,
los cinco
por todos conocidos
y los improvisados
 que inventamos tú y yo
cuando
nos amamos.

DEL LIBRO NAVAJA DE LLAVERO



2.COLOREANDO

Hace tiempo
que nadie me miraba
como me miras tú.

Sin ojos, sin pasado.

A destiempo.

Hace bastante
que nadie me besaba
como me besas tú.

Sin labios rojos,
encariñado
.
Letra de cante.

Honda,
profunda,
desconsolada.

Cachonda,
seca
y enamorada.

Tocando notas adormecidas,
arpas y almas
desprevenidas.


Desazolvando,
acariciando,
coloreando.

INÉDITO




3.VELO DE NOVIA

Miras tu chorro de esperma
corriendo por mi cara
segundos después
de pedirme
que cierre los ojitos.

Aunque no puedo verte
sé que sonríes
contemplando tu obra.

Miras a la mujer
que transformaste en otra cosa.

La mujer,
que sin dejar de ser mujer,
es perra y es volcán,
es puta y flor,
es tuya,
Soy
yo.

Sé que sonríes,
sé que me miras
sé que me amas mientras me estás oliendo
y sé,
porque se escucha fuera,
en que piensas.

Siento como tu mano
sujeta mis cabellos
y aprietas un poquito,
lo suficiente
para inmovilizarme la cabeza,
señalar tu presencia,
mostrar tu fuerza
mientras dices que vas a hacerme
una sorpresa...
Una máscara hidratante de belleza.

Y funciona.
Mientras extiendes con tus dedos,
tu leche por mi rostro,
voy sintiéndome más y más bella
más bonita,
más pura.

 Cada gesto tuyo
atraviesa la oscuridad de mis ojos cerrados
e ilumina
la risa que  nace
mientras tu leche seca acartona mi piel
haciéndome cosquillas.

Cuando  lo digo
e intento incorporarme
haciendo el ademán de levantarme
para ir al baño
me sujetas más fuerte e impides que me mueva.

Ahora entiendo los motivos
por los que me agarraste por el pelo
y el porqué de tu juego.

No te muevas.

Dices que vamos a besar
que las cosquillas, si te amo, no estorbarán
que si te quiero me estaré quieta
hasta que tú me digas.

Sin protestar.
Sin rascarme, besando sin pensar en otra cosa.

Como te quiero...así lo hacemos.

Mi cara tiene un velo de leche seca
y tú me besas
como un hombre besa a su novia virgen,
con la dulzura y el cuidado
con qué tocamos lo sagrado.

Eres mía.

La entrega,
el regalo completo
que hace feliz a quien recibe
y hace brillar
a quien se da.

DEL LIBRO  NAVAJA DE LLAVERO



4. IDEM

Me tocas, me miras,
 me comes,  me bebes.
Me respiras.

Me besas, me tienes,
me arrullas, y a veces
me hieres.

Me hueles, me cantas,
me aplastas, me elevas.
Me encantas.

Me cielas, me lunas,
me nubes, me aires.
Me acunas.

Me corres, me llamas,
me tragas, me frenas.
Me amas.

Te idem.
Te llamo, te amo.

INÉDITO




5.ROTO COMO NUEVO

Como podía imaginarme
que las alas rotas vuelan tan alto,
que las manos de uñas rotas
acarician mejor
o que las bocas partidas por mil golpes
saben besar como ninguna.

Nadie me dijo que las velas rotas
de los barcos fantasma
saben atravesar los mundos
y nadar entre sueños.

Mi corazón roto
aprendió a dar cariño perfecto,
 mis ilusiones rotas
han aprendido a brillar con las luciérnagas
y ya no queman.

Vuelan.

 Como me podía imaginar
que romperse es bueno para escribir poemas,
para quererte,
para besar.

Soy el lobo de Caperucita.
Vuelo mejor, nado mejor
beso mejor.

Quien lo diría...

Que mi sonrisa de alma rota
parece nueva
y canta por alegrías.

DEL LIBRO  NAVAJA DE LLAVERO




6.TE MIRO

Con mis ojos abiertos te veo grande,
pero cuando los cierro hago un milagro.
Vuelvo a verte chiquita, te cojo en brazos.
Te canto musiquitas.


Con mis ojos cerrados te siento mía,
pero cuando los abro, hago un esfuerzo
para verte mujer y abro mis brazos
que te vieron crecer.

Con mi mente consciente te dejo ir,
corto todas las cuerdas para que vueles.
Te imagino cometa bailando libre.
Ha llegado la hora, debes partir.

Y otra vez la palabra ...
partir de parto, partir de ir.

La palabra tremenda que me partió dos veces,
que siempre que aparece me parte en partes.

En dos, cuando naciste para que tú salieses.
Y ahora....que te vas,
para dejarte ir,
me parte en mil.

DEL LIBRO navaja de llavero




7.EFECTO DOMINÓ

Tengo tantas heridas,
tan vivas,
tan mal cerradas,
tan queriendo sangrar como si fueran nuevas,
tan inconformadas.

Tantas heridas
que aún respiran, cuando nadie las mira,
por sus agujeritos de heridas,
que son como sus bocas
por las que gritan cosas
que me asustan.

Tantas heridas tengo,
tantas,
dispuestas a joder, que si me empujan,
o me presionan,
o me impresionan
o me hacen contener los gritos
que quiero gritar,
y alguna se abre,
es un desastre.

El efecto dominó
hace que se abran todas,
o la mitad,
 o algunas.

Tal vez sólo unas cuantas,
 pero eso basta
para ser una fuente de dolor infinito.

Tan inconmensurable,
tan horrible,
que dejo de ser mujer con heridas
por segundos eternos
y soy sólo la herida,
sin mujer.

Después, con mucha calma
y la eximia pericia hija de la costumbre,
busco la aguja de coser niñas tristes
y cierro
una a una, con cariño,
esas puertas sangrantes invisibles
con un punto de cruz.

Lo coso todo.
Lo dejo todo limpio,
desinfectado,
para seguir mañana a los ojos del mundo
caminando, mirando, sonriendo,
pareciendo ante todo,
 restaurada,
curada.

DEL LIBRO NAVAJA DE LLAVERO



8. OCHO BOLAS

Un día se acabarán mis días y me terminaré.
Dejaré  espacio libre para el próximo.
También le dejo un beso.

Le dejo el aire y las montañas,
para que respire,
le cedo mi asiento en el cine,
mi sombra en la parada,
mi silla en la biblioteca
para leer los libros que un día fueron míos.

Mi lugar en la fila del mercado,
mi toalla en la playa.

Yo estaré muriendo y él naciendo.
Cantará las canciones que yo también canté,
se bañará en mi mar,
jugará con mis olas.
Pedirá los helados como yo,
de todos los sabores
y tendrá como yo,
 los cojones,
de pedir ocho bolas.

 DEL LIBRO navaja de llavero






9.POEMA FUERA DE CONTROL

Quiero hacer un poema que rime
lleno de versos valientes
de zapatos con tacones
y de sonrisas calientes.
Cada verso una canción,
cada canción un lacito
que pongo en tu corazón.

Quiero hablar de castañas asadas
de nubes y de algodones
de puñales y quereres
helados y macarrones.
Cada helado de un sabor,
cada sabor un besito
que te ofrezco sin rubor.

Quiero andar un camino que brille
lleno de flores y gente
de músicas de colores
y de niños sonrientes.
Cada niño de una forma,
cada forma de un color
cada color de un sabor,
cada sabor un poema,
cada poema una flor.

Me salen mal los poemas.
No hay lacitos de tacón,
ni puñales de sabores
ni helados de macarrón.

Comenzó todo ordenado,
rimado, saboreado,
pero se puso anarquista
y al final se ha sublevado.

 DEL LIBRO EL CANARIO Y LA MÁQUINA DE COSER



10.TODO LO QUE PASÓ

Todo lo que pasó
pasó para poder pasar ahora
lo que está pasando.

Cada beso que te dieron o que diste.
Cada abrazo que perdiste.
Todos tus amores
y los míos.
Cada lágrima llorada
cada insulto, cada golpe,
cada caricia enamorada.
Todas las heridas con que heriste
o te hirieron,
herí
o me hirieron.
Todos los sueños y esperanzas
que salieron a comprar tabaco
y no volvieron.
Todo eso que pasó... que me pasó,
que te pasó,
que nos pasó por separado
sirve para intentar  ahora que las próximas cosas...
te pasen a mi lado.

Voy de frente.
Sin trucos.
Con todas mis heridas, y  agujeros,
mis golpes,
mis caídas antiguas  y mis nuevos deseos.
Con miles de  caricias atragantadas
y varios kilos
de esperanzas resucitadas.

Estuve calibrando el tamaño del daño
del miedo de sufrir que ambos tenemos.
Pensé bastante rato
y concluí
mirando el puto lado positivo
que tanto adoran los cabrones emocionalmente equilibrados
que si es para sufrir...
ya nos pilla entrenados
y si es para salir un gran amor
de todo este pasado tan lleno de desastres,
que sea cuanto antes.

Que sea bienvenido y dure lo que dure.
Como dice mi amigo Carlos Emiliano
si es para ser, que sea para mucho y no para un poquito
y para eso
mejor es agarrarse los huevos
 un tantito.



11.UN DÍA

Tú no eres mío
pero yo sí soy tuya
como soy de la Vía Láctea
o de mi pueblo.
Cosas que me poseen
porque nací dónde nací,
cuando nací,
y pertenezco así
adónde pertenezco.

Así me tienes tú,
como quien tiene una sonrisa dulce
o quien posee una mirada triste.
Te tocó tenerme,
y me tienes,
sin haberme escogido,
sin haberlo pensado.

Un día,
ya verás, tú también serás mío.
Serás tan mío como el Sol.
Tan mío
como el viento mío.
Me dirás toma mi corazón,
guárdalo.
Y yo lo tomaré.

Lo guardaré
en la caja vacía de guardar corazones
y ese día
se encenderán las luces de iluminar las cosas más hermosas.
Las que sentimos porque las sentimos
sin pensar si convienen
ni discutir razones.





ABRIL AÑIL

Mi cuerpo cumple años;
Y yo.
Y cada pedacito de mi piel,
cada gota de miel
de mis entrañas.

Cumplen años
mis pies
y mis pestañas.

Cumplen años mis manos
y mis arrugas,
mis canas
y mis verrugas.

Mis ojos cumplen años
meses y días.
Corre el tiempo en mi sangre,
y con él,
llegan caños
de dolor y alegrías.

El mes de abril me cumple
y cada año,
cumplo también con él.

Le presto cuentas,
que a veces son de hiel
y otras de calma
tras las tormentas.

Le cuento como ha sido,
como es vivir
y sucumbir,
levantarse y caer
amar,
perder,
ganar,
ceder.

Cada heridita nueva,
que me dejó el besar,
le dejo ver,
cada arañazo,
que me trajo el llorar.

 Y los contamos juntos,
el mes de abril
y yo,
discutiendo los dos,
cuales valen más puntos.

Los revisamos
en cada cumpleaños,
año tras año.

Dos viejos enemigos,
dos cómplices.

Mutuos testigos
de nuestros desengaños.


Mi mes de cumpleaños,
mi abril de recontar los daños
  y poner en papel
los versos que me sobran
escritos con palabras
vestiditas de añil,
que en mis mares,
zozobran.

Mes de pensar
de amar la primavera que me vio florecer.
De recordar las calles
que me vieron crecer
y sonreir
por las dos hijas
que de mí vi nacer.


Miles de lluvias soplan mis velas.
Y yo
agradezco la vida,
la pasión y las fuerzas
con que  a pesar de todo
enciendo mis candelas,
año tras año
con las llamas añiles
de mis abriles.


TRISTEZA

Que triste es mi tristeza a veces,
incluso
sin trigales o sin trigo
y sin los tres putos tigres.
Estando sola
o contigo.

Pura tristeza triste
pesarosa melancolía a secas,
daño infringido a pedacitos míos
arrancados a uña.

Triste tristeza mía teñida de negrura,
de muecas huecas
que el desaliento acuña.
Tristeza letal
que atora el canal de respirar
dejándolo chiquito,
 convirtiendo en deporte radical
la acción tradicional
de respirar.

Que triste es
estar tan triste así, tan triste y gris
tan afligido,
tan aquejado y tan de luto.
Tan compungido,
sintiendo honda la mordida
de un dolor tan puto.

Tanta melancolía
 hace que esta tristeza mía
contamine el mar y azul mis ojos.

Hace que infecte el aire
que sale de las penas pasando por mi boca
arrastrando despojos,
cocinando dolores
y quemando
rastrojos.

Triste tristeza trigueña
de tigres glotones
que sirve para hacer trabalenguas
sobre mujeres, hombres o niñas,
declamando corrido
o a tropezones.

DEL LIBRO NAVAJA DE LLAVERO


Análisis “El Canario y la Máquina de Coser”

por Fernando de la Rosa Castillo

Cada vez estoy más seguro de que los mejores escritores contemporáneos se encuentran escondidos tras los nombres de “Independiente” o “Novel”, y cuando llegan a mis manos joyas como la que compete a este análisis/crítica, esa seguridad se transforma en orgullo de literato.

Antes de empezar este análisis hay que aclarar algunos puntos. No soy un acostumbrado de los cuentos, sino un lector más afín a las novelas, mientras más complejas y entrelazadas mejor para su servidor; también rehuyo a las obras “realistas”, o el mal llamado “No-fiction”, pues mi corazón siempre le ha pertenecido a la Fantasía, la imaginación exacerbada de universos ajenos al nuestro. Es por esto que me entrego como mero lector, ajeno tanto al género como al tipo de relato, para analizar una obra que a mi parecer me ha revivido aquel gusto de infante por las letras cortas.

“El Canario y la Máquina de Coser” es un recopilado de cuentos y prosa poética, de la pluma de nuestra amiga Isabel Salas, de escritos ya distantes en el tiempo que se acumulaban lejos de la conciencia del mundo literario, solo para ojos de su familia y amigos.

Uno podrá decir que Latinoamérica es cuna de cuentistas grandiosos, y es cierto si desempolvamos a Jorge Luis Borges, Julio Cortazar, Gabriel García Márquez, y mi personal favorito Horacio Quiroga; pero pocos “nos” hemos molestado en mantener esa flama encendida del Boom Latinoamericano. Varias veces he criticado la falta de simbolismo, metáfora y alegoría, en lo que era nuestra bandera para el mundo; y es por esto que choqué bastante al inicio con esta obra, pues pintaba de realismo directo (y varios de sus  cuentos lo hacen), pero me enorgullece decir que me equivoqué en tan cerrada idea, y veo la luz que brilla tras estas hojas.

Pero dejemos de lado el tono rosa y emotivo, y hagamos un análisis objetivo como debe ser.

Trama y Argumento.

Un cuento es muy diferente a una novela. En las historias largas tratamos más los aspectos internos de los personajes, su evolución y emociones; pero en el cuento no hay tiempo ni líneas para algo tan complejo, en lugar de eso nos centramos en la historia, el proceso y avance hacia un objetivo o enseñanza.

El primer punto es la Trama, y le acompaña el Argumento. La mayoría (sí, la mayoría) de los cuentos en este recopilado son de corte “corazón” (erótico, sexual, romántico, despecho), en especial las prosas poéticas, que a nada están de llamarse poesía de no ser por las estrictas normas del verso, y que la autora nombra de manera exquisita “Pensaemas”. Con esto nos quitamos la idea de “obra infantil”, pues la casi totalidad de estos escritos no tienen ni la mínima intención de hacer dormir a los niños, y serán de particular gusto para los adultos que no suelen contar sus vivencias personales, pues este libro lo hará por ellos.

Cuentos como “Estrellas Chinas” que nos narran el avance a una noche anhelada, y el paso a paso de una situación entre divertida y deliciosa. “Nadando en los poemas”, que poco deja a la imaginación del que sabe de símbolos; “La última mariposa”, que nos recuerda de amores distantes en años y kilómetros. Muchas obras distintas con un mismo objetivo, hacer temblar al corazón.

Pero no solo encontramos roces a nuestro deseo, también encontramos relatos que pueden ser confundidos con literatura para niños, pero con enseñanzas que los más adultos agradecerán. Relatos como “El Canario y la Máquina de Coser”, que le da el nombre al libro, y abre con una moraleja que a su servidor le hacía falta escuchar. “Muerte Instantánea” y “Siempre el primero”, historias que aunque cortas, nos hacen sentir en el alma una lágrima corriendo, y un agradecimiento con la autora. Son estos relatos los que me hicieron recuperar la esperanza del simbolismo perdido, la mayoría impregnados con metáforas fáciles de entender, y que recomendaré ampliamente para los que inician en este mundo de moralejas.

Pero el tema, las distintas tramas cortas, y los muy bien enlazados argumentos no son lo que más me llamó la atención, ni de lejos lo que más hace a su autora tan reconocida en tan poco tiempo. Es su estilo.

Estilo Narrativo.

El Estilo Narrativo es una característica que se suele tomar muy a la ligera, pues bien se dice “prefiero mi arte a tu arte”, y el “cómo” se escribe suele ser gusto de cada quien. Pero hubo un tiempo donde el estilo era vital, en especial durante los tantos Romanticismos de Europa, cuando los escritores se unían bajo estandartes, y en lugar de nombres recordamos épocas o lugares. Hoy en día los autores pecamos de soberbia, y cada uno de nosotros tiene “su arte”, siendo el estilo propiedad intelectual incluso; esto nos ha obligado a dejar el “Estilo Narrativo” de lado, pues a los miles de estilos distintos es imposible clasificar, y preferimos temas o formas.

Pero no aquí, porque es el Estilo de Isabel Salas lo que levanta su obra por sobre todas las demás.

En términos técnicos, la autora usa un Narrador en segunda persona, participativo, algunas veces en forma de recuerdo, y otras en forma de charla. El lenguaje es coloquial, quizá el más coloquial, familiar e informal que jamás haya leído. Sencillo de entender, y más participativo que demostrativo, ayuda tanto a lectores como no lectores para explicar su argumento.

Ahora regresemos al tono rosa de su servidor. ¿Recuerdan esa sensación cuando están con un amigo o amiga, disfrutando un café caliente en una fría tarde de invierno, sentados a la mesa de su sitio favorito?, ¿recuerdan esas charlas de café sobre situaciones divertidas o acusadoras, de lo que compete el día o sucedió el anterior, riendo o llorando, dando imaginación al relato de su amigo e incluso ahogándose con un sorbo mal temporizado con una ocasional risa?. Espero que sí, porque esto es lo que sentí cuando leí a Isabel Salas.

El estilo narrativo de la autora es único, porque al fin encontramos en esta generación, después de tanto rebuscar en los autores contemporáneos, una narración como la cuenta un amigo. Una cosa es un escritor que carezca de educación literaria y crea que escribir con su mal vocabulario es darse a entender, y otra una persona, que con alma literaria, en efecto se de a entender con un lenguaje tan común como amistoso.

Véase a su servidor, un ajeno completo de los cuentos y aversivo de la literatura realista, que ha leído todos y cada uno de estos escritos con una casi inexistente fantasía, sentado casi sintiendo a la autora de frente, relatándole una graciosa anécdota de su pasado, mientras un leve estornudo me hizo reir con el café en la nariz. Si esto hizo con un crítico de su género, podrán imaginarse lo que hará por los ansiosos de una obra similar a las cortas latinas de la década pasada.

Simbolismo.

Es difícil hablar de simbolismos cuando se trata de literatura realista, en especial en cuentos y prosas, algunas eróticas, que prefieren dejar todo al descubierto, y poco les importa jugar con la imaginación del lector. Pero hay algunas obras, muy pocas, contadas; que Isabel maneja con exquisita metáfora, y moraleja sublime.

Quizá el que más me gustó fue el que dio nombre al recopilado. “El Canario y la Máquina de Coser” es uno de los cuentos/fábula más hermosos que he leído, pues a ojos de recuerdo de un niño, me hizo ver la lucha por cantar más alto, más fuerte, más rápido.

Casi no procuro cuentos de este tipo, y los que me conocen darán fe de ello con bibliotecas de Poe y Lovecraft, con pluma fría en descriptivas y cálidas en emociones; pero son cuentos como estos los que calientan la tinta, y reabren los ojos ante enseñanzas que creíamos perdidas.

“Pérdida de inocencia”, “superación”, “nostalgia”; son estos y muchos más temas los que encontré escondidos entre las letras de esta obra, en metáforas tan familiares como hermosas, cuyas lágrimas son testigos del toque al corazón de un servidor.

Con esto espero haber dado una idea clara de lo que es “El Canario y la Máquina de Coser” de Isabel Salas, una autora que se levanta, con un estilo único como todos los escritores, que espero brille para las siguientes épocas.

Y un obligatorio en mi biblioteca.





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